Road Trip por Flores

Después de pasar unos días en Luabanbajo con nuestros amigos, toca despedida. Tan sólo 3 semanas después nuestros caminos se separan, para cada uno seguir con su ruta. Abrazos rápidos y la seguridad de que pronto nos veremos, ya sea en un sitio u otro.

María y yo decidimos hacer una ruta en moto por Flores, el objetivo: Kelimutu, un volcán situado en el centro de la isla de Flores. Alquilamos una moto cada una por 75.000 rupias. La idea es hacer el recorrido en 4 días y así lo hicimos:

DÍA 1: LUABANBAJO – RUTENG

Salimos sobre las 10 de la mañana. Recogemos las motos, paramos a poner gasolina y carretera. El paisaje es espectacular, a medida que avanzas con la moto, vas notando que el turismo es menor. Las sonrisas son constantes. La carretera está en un estado regular, hay zonas en las que hay obras y hay tierra y piedras en el camino, pero en general, es aceptable. Muchas curvas y paciencia.

En el camino, paramos a descansar y vemos a un montón de niños de repente acercarse corriendo a nosotras. Fue un momento único, todos allí mirandonos, expectantes, esperando no sabemos qué. Y de repente sacamos las cámaras y salieron corriendo. Poco a poco se vuelven a acercar y al final pasamos un rato estupendo con ellos, se acercaron las madres (en pijama) y acabamos haciéndonos todos fotos en las motos.

Tras 6 horas de conducción llegamos a Ruteng, nos alojamos en el hotel Rima por 75.000 con desayuno incluido. Allí pasamos la tarde con el chico que trabajaba allí y él nos recomendó cenar en Copi Mane (25.000 mie goreng). El hostel muy sencillo y los baños no muy limpios. Pero era el más barato que pudimos encontrar.

Total kilómetros: 132 (Tardamos mucho porque yo hace mil años que no montaba en moto y mi velocidad máxima eran 30 por hora) 😉

DÍA 2: RUTENG – ENDE

Empezamos la ruta sobre las 8 de la mañana porque hoy nos quedan por delante 9 horas de carretera. Igual que el día anterior, muchas curvas.

Cuando llevábamos unas 4 horas nos cruzamos con los chicos que conocimos en Luabanbajo, los que nos recomendaron hacer este recorrido. Recomendaciones y cambios de impresión y a continuar.

De repente la carretera empieza a subir mucho y cuando llegas a lo más alto, puedes ver el mar. Bajamos a la costa y ya queda poco, estamos reventadas, la espalda nos mata, pero estamos cerca. Un último esfuerzo…y ya estamos!! Llegamos a Ende.

Paramos en el primer hostel que vemos, Makanul Amni, regentado por un señor muy amable que nos enseñaba fotos de los pocos turistas que llegan hasta aquí. Tras una dura negociación pagamos 75.000 por alojamiento y “desayuno” (un pastel de la tienda de al lado).

En el hotel había alojados muchos niños que estaban de viaje del colegio y que me pedían tabaco!!! Yo les decía que no, que eran muy pequeños y entonces aparecía el más mayor y me pedía diciendo que él era mayor. Jajajaja, los adolescentes se las saben todas, eso no cambia de un país a otro.

Cenamos en la playa, en Ipan Café. Nos lo recomendaron los locales, pero nos pasó una cosa muy curiosa. Llegamos, pedimos la comida y después fueron llegando más gente. Les sirven a todos y nosotras esperando más de una hora. Al final vemos que viene una chica como del pueblo con nuestra comida. Nos quedamos flipando bastante, no sabemos de dónde venía, dónde cocinaron y por qué sólo lo hicieron con nosotras. Misterios de Indonesia.

Total kilómetros: 258

DÍA 3: ENDE – KELIMUTU – BAJAWA

Hoy comenzamos muy temprano, a las 7 de la mañana, para tener tiempo de sobra ya que nos toca la ansiada visita al volcán. En el desvío que sube al volcán son unos 15 km de subida, curvas imposibles y ascensión muy lenta.

Y por fin, objetivo cumplido: llegamos!! Pagamos la entrada, 150.000 rupias. Si por el camino de vuelta te encuentras a alguien amable que quiera darte su entrada, te lo puedes ahorrar, ya que no te la sellan ni te la pican, como en otros sitios.

¿Qué decir de Kelimutu? Es impresionante. Con sus 3 lagos de diferentes colores, actualmente son turquesa, azul claro y verde, es un lugar místico. El nombre de los lagos son El Lago de los Ancianos, El Lago de los Hombres y Mujeres jóvenes, y El Lago Encantado. Cuenta la leyenda local que cuando alguien muere, su espíritu viaja a uno de estos lagos, dependiendo de la edad y el carácter de la persona.

Es un volcán activo y dependiendo de la época en la que lo visites, el color de sus lagos cambia. Uno de ellos por ejemplo, hace años era de color rojo.

Hay vallas de seguridad, que nos saltamos, para poder contemplarlos desde todos los ángulos. Es un maravilla.

Había mucha gente local, que nos paraban para hacerse fotos con nosotras. Incluso te decían que posaras en diferentes posturas para ellos. Una auténtica locura.

Terminada la visita, volvemos y paramos en una zona de la carretera muy bonita, y…sí, en mitad de la carretera se quedó mi cámara. Con todas las fotos de los niños, de Komodo, del volcán… No sé qué pasó pero se me debió caer y si nadie la ha encontrado, deberá estar allí, abandonada en un arcén. Por cierto, si alguien la encuentra…es míiiiiiiaaaaaa 😉

Regresamos a Ende, comemos en la playa y me hago un lío con el Ketchup y la salsa de soja. En Indonesia, si pides Ketchup, para ellos esa palabra traducida es salsa de soja. Pues imaginaros. Yo pidiendo red Ketchup y ellos venga a darme soja y a mirarme raro. Si queréis Ketchup, pedid tomato sauce.

Seguimos camino hasta llegar a Bajawa, donde dormimos en el hotel del terror, Vértigo Hostel, por 55.000. En la habitación había una vela en una esquina en el suelo que daba muy mal rollo. Y el baño horrible. Cenamos en un sitio local por 12.000 cerca del punto de información turística.

Total kilómetros: 242

DÍA 4: BAJAWA – LUABANBAJO

Madrugamos de nuevo y cuando llevamos apenas una hora, la carretera está cortada y hay un montón de gente esperando. Preguntamos y nos dicen que posiblemente tarden una hora en volver a abrirla. Pues nada, nos sentamos en el arcén a esperar, me pongo cómoda, voy a estirar las piernas… y de repente, pasa un camión enorme por mi lado y si no llego a quitar los pies, me los aplasta. María y yo muertas de risa y todos los locales, unos 50, partiendose también de risa y diciendonos que nos cambiemos de sitio. Surrealista.

Por fin abren la carretera y continuamos. Pero entonces pasamos por una zona de tierra y me llevo un sustillo con la moto y ya le cogí un poco de tirria. Cuando llegamos a Ruteng, conocemos a unos chicos, Frandri y Andi que iban a Luabanbajo. Así que les pedí que uno llevara mi moto y allá que nos fuimos todos juntos.

El chico que llevaba mi moto se paraba cada dos por tres a fumar y a beber una especie de wisky que compró en un mini tienda del camino. Y para rematar el cuadro, cuando aún faltaban 3 horas para llegar, me puso en su móvil música indonesia y la banda sonora de Titanic en todas las versiones habidas y por haber. Y así me pasé 3 horas. Rezando para que ese hombre no bebiera más y con los cascos puestos con la música y la cabeza como un bombo.

Llegamos a Luabanbajo sanas y salvas, entregamos las motos sin problemas y fin de la aventura.

Total kilómetros: 265

En resumen, las carreteras son regulares, pero si yo lo hice, cualquiera lo puede hacer. La espalda duele a rabiar, son muchas horas sin moverte, pero merece la pena. Vivimos momentos únicos, la gente es especial en esta zona.

Y como viene siendo la norma, las emociones no acaban. Nada más llegar, nos embarcamos en la que será, hasta el momento, la aventura más brutal. Nos metemos en un crucero por error, pero no os imaginéis el típico crucero bonito. Eso, como ya sabeis, es otra aventura…

Un saludo, aventurer@s!!!

 

 

 

 

 

 

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