De Flores a Bali, tortura indonesia.

Llegamos a Luabanbajo de la ruta en moto y apenas soltamos las motos nos fuimos al hostel. Pagamos y salimos a buscar los tickets del famoso ferry. Para llegar a Bali hay que tomar un ferry combinado con varios autobuses que van atravesando las islas. Nos volvemos a encontrar con los chichos españoles y allá que fuimos todos juntos.

Estamos en el final de Ramadán y vemos en el puerto un barco enorme y un montón de gente haciendo cola. Nuestra sorpresa es que en las agencias nos dicen que el último ferry sale en pocas horas y si no tendremos que esperar a que acabe Ramadán porque el próximo ferry es en 4 días. Teníamos que ir en el de esa noche porque si no perderíamos el vuelo que teníamos comprado para Filipinas.

Compramos los tickets a precio desorbitado (600.000 cuando lo normal es la mitad) y nos dicen que aunque el barco sale a las 2 de la madrugada, tenemos que estar como muy tarde a las 9 de la noche allí porque puede salir antes. Eran las 7 de la tarde, así que volvemos al hostel, nos devuelven parte del dinero que habíamos pagado, cenamos y corriendo que nos fuimos al barco.

Previamente habíamos preguntado en mil sitios que si sólo había un barco. No nos hablaron de un segundo barco, ni de un crucero, ni de un barco local ni nada parecido. Habíamos quedado con los chicos para ir juntos, pero con la movida no los encontramos y pensamos que los veríamos en el barco.

Conforme llegábamos al puerto, vamos viendo que hay mucho movimiento. Y descubrimos que el barco que habíamos visto por la tarde atestado de gente, era el nuestro.

¿Cómo puedo describirlo? ¿Habéis visto Titanic, no? Si. Pues poneros en situación. Titanic, salida del puerto, miles de personas esperando embarcar. Ahora quitadle todo el glamour y cambiad las caras de occidentales por asiáticas, cambiad todos los baules de lujo por maletas y bolsas de comida y paquetes de cartón. E imaginaros miles de personas empujándose por montarse. Y dos guiris, locas de remate, allí en medio.

Nos empezamos a extrañar de no ver a turistas, pero como ya se ha montado casi todo el mundo pues no le dimos mucha importancia.

Seguid imaginando. Entramos en el barco y lo que vemos es…horrible!! No hay otra palabra. Gente por todos lados, y cuando digo todos lados, es todos lados. Por las escaleras, por las barandillas, en los botes salvavidas, en el suelo. Teníamos que ir con cuidado al andar porque pisábamos a la gente. Y eso en el exterior. Entramos y el olor era insoportable. Basura por todos lados, comida en el suelo, líquidos, la gente encima de cartones. Imposible estar allí. Así que subimos a la cubierta y encontramos un sitio en el suelo. Nos ponemos cómodas y empezamos a hablar con un chico local.

Hablando, hablando, y de repente el barco empieza a navegar. Miramos los relojes y son las 10 de la noche. Nos extrañamos y el chico nos pide ver los billetes. Y….tatatatataaaaaa….¿no os habéis dado cuenta? Este no es vuestro barco. Teneís billete de ferry y esto es un crucero. Y va directo a Bali, nada de buses y nada de paradas. Os quedan más de 24 horas de camino. Vuestro barco está en el otro puerto, mira por la barandilla y lo verás allí.

Y si, amigos, allí estaba nuestro ferry, atracado en el puerto. Y ya no podemos hacer nada. Pasa el revisor pidiendo los tickets y le explicamos el problema, nos dice que no pasa nada y todos tan contentos. Nos ponemos a dormir, yo sin saco ni nada, tuve que utilizar la hamaca de viaje a modo de saco. Tapada por el frío, tuve que meter hasta la cabeza dentro. Y con el viento la basura nos volaba por encima, la notaba sobre mi cabeza. Horrible.

Decidimos entrar y buscar un hueco. Pero el olor era insoportable, al punto de querer vomitar, al punto de que nos aguantábamos todo lo que podíamos para no ir al baño porque había que atravesar una zona de camas sin ventilación y el hedor era insoportable. Un olor nuevo para mí y que no olvidaré. Y además le he llamado Olor Barco. Los siguientes días llevaba el olor impregnado en mi ropa. Inhumano.

Al final encontramos un cartón en una zona fuera de la barandilla de seguridad, y pasamos la noche allí, con los pies colgando fuera del barco y con basura a milímetros de mi cara.

Pasaron las horas y finalmente llegamos a un puerto donde baja mucha gente. Intentamos buscar un sitio nuevo en el interior, y me metí en la zona de primera clase (era el hospital y yo creia que era primera clase jajajaja). Nos colamos y eso que nos ve un revisor. Mierda. Nos pide los billetes, le volvemos a explicar el problema y nos dice que nos tenemos que ir del barco o pagar un nuevo billete. Y se montó el pollo. Un chico indonesio, Ari, era el que nos hacía de traductor porque nadie hablaba inglés.

Y estaban 2 españolas, 5 indonesios, 2 capitanes de barco, 2 limpiadores, y el loco de turno. Uno vestido de militar gritándonos que nos fueramos del barco, los capitanes partiéndose de risa, yo sentada en un sofá diciendo que no me bajaba, María gritando…Al final se llevaron al loco, y se llevaron a María a un despacho y… papelón. Me la veo volver llorando, diciendo que no teníamos dinero y que le siguiera el rollo. Yo muerta de risa abrazándola haciendo el papel y el chico indonesio todo preocupado. Total, nos dejaban quedarnos sin pagar nada.

A partir de ese momento, Ari, no se separa de nosotras. Como habíamos dicho que no teníamos dinero, él nos compraba comida súper preocupado por nosotras. Al final le dijimos que para comer sí teníamos.

El barco ya medio vacío, lo empiezan a limpiar, me envalentono, voy al baño… y vuelven las arcadas. El olor no se va!! No se va!!! Pero necesito ir al baño, así que respiro hondo, entro y allí me esperan 5 mujeres lavándose, el suelo con dos dedos de agua y 2 niños haciendo pipi y Sara dando saltitos para no mojarse los pies. Y para colmo, cuando me toca entrar, me dejan pasar a una ducha en vez de al baño. Pues nada, pipí en la ducha y una señora me pasaba la manguera por debajo de la puerta para que lo limpiara.

Y así pasamos 26 horas, durmiendo como indigentes, con cartones en el suelo. La gente haciéndose fotos con nosotras y oliendo fatal. Le debimos dar pena a alguien porque vinieron a buscarnos y nos llevaron a una zona donde el suelo estaba limpio. Entiéndase por limpio que no había colillas ni basura. Al lado de la sala de mandos. Y allí estuvimos las últimas horas. Después nos enteramos que esta historia, que el barco se llene tanto de gente es porque los locales esperan hasta el último día para viajar a ver su familia en Ramadán. Es algo que sólo pasa una vez al año. Y nos tocó vivirlo.

Por fin llegamos a Bali, a las 4 de la mañana. Ari nos invitó a su casa. Él vive en Java y nosotras vamos a esa isla. Así que decidimos irnos con él y nos viene a recoger un amigo suyo hipercristiano y nos lleva a su casa. Megacasa. Nos dimos una ducha, descansamos, y por la mañana nos dieron de comer de todo. Rezamos todos juntos y dimos gracias a Dios. Amén.

Fuimos a la estación de buses de Bali para tomar el que nos cruza hasta Java. Y… tatatatata…ooooootra aventura. En teoría el bus salía a las 10. Eran las 9. Primero nos dijeron que a las 10, luego que a las 11, luego que faltaban 4 personas, luego que faltaban 2 y finalmente que el bus saldría cuando se llenara. Pues eso, a las 2 de la tarde.

Nos ponemos en marcha y cuando llevamos media hora de camino….el bus se estropea. Oleeeeeeeeeee. El cabreo ya era brutal. Tras esperar 3 horas más mientras lo arreglaban con piezas de una tienda de motos que había enfrente, finalmente nos volvemos a poner en marcha.

En marcha….durante 5 minutos más, porque… sí, se volvió a estropear. Decidimos regresar a Bali porque era una auténtica locura. El chico diciendónos que nos fuéramos, agarrando a María, nosotras intentando decirle al del bus que nos devolviera el dinero, que qué pasaba. Total, que nos regresamos haciendo autostop.

Nos paró una familia muy amable que no entendía nada de inglés. Nos llevó hasta su pueblo, llamaron a su hijo y él nos llevó hasta la esquina de la calle Poppies I en Kuta. Adorables.

Sin otro remedio, dormimos en un hostel llamado Rempen por 50.000 y cenamos en el mejor sitio de Kuta, Bamboo Korner.

¿Intenso? ¿Os ha parecido poco? Pues la aventura continúa para adentrarnos en el mundo autoestopista y para viajar al volcán Ijen.

Saludos, aventurer@s!!!

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